Archivo mensual: julio 2009

Desde la calma de tus actos

Desde la calma de tus actos

“Me ha parecido verte,

pero no eras tú.”

Con la mirada errante y el paso adormecido,

reptando entre una bruma de almas desconocidas,

deambula y ladea la querida prudencia tu gesto incrédulo,

mientras que pareces no hallar algo que has perdido.

 

Desde la calma de tus actos,

algunos trenes de la estación han partido

con pasajeros sin nombre ni apellidos,

 

¿qué nos importa si sus maletas

huyen, saltan, corren, de un vagón a otro

buscando la aventura del ruido de otros tacones?

 

Tal vez hayan comenzado su expiación

hacia la senda de los elefantes dormidos.

“Me ha parecido verte,

pero no eras tú.”

Y comienza tu recorrido hacia el retorno de un encuentro,

aquél que dejaste apoyado sobre un cenicero, bajo un sol de junio,

ése que prefirió sentarse en los bancos interiores de madera,

éste que se sumergió y se entregó a la lectura de algunos versos

del maestro recién desaparecido “El amor, las mujeres y la vida”.

 

Y ya ocupa el asiento que me acompaña, la querida prudencia

que ladea y deambula tu gesto ahora ya aliviado,

y tus primeras palabras tras acariciarme la mano fueron:

“Estabas aquí.”

Y luego agregaste con sorpresa en el tono:

 

“Me ha parecido verte,

pero no eras tú,……

y estabas aquí”