Hagamos un trato

El pasado 17 de mayo nos abandonó nuestro querido poeta uruguayo Mario Benedetti y no quiero dejar pasar la oportunidad desde este modesto blog de ensalzar tanto su obra como su espíritu siempre combativo en favor de l0s más desfavorecidos. Exiliado de su país durante 10 largos años por motivos políticos pudimos disfrutar por algunos momentos de su estancia en España.

De su gran obra poética querría dejaros este poema (Hagamos un trato) recitado por la propia voz del poeta y musicado y cantado por Joan Manuel Serrat.

Espero que lo disfrutéis

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Hagamos un trato

Cuando sientas tu herida sangrar
cuando sientas tu voz sollozar
cuenta conmigo

(de una canción de Carlos Puebla)
 
 Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo

—————————————-

(Hasta siempre, querido y admirado profesor)

A pesar de la noche oscura

        A pesar de la noche oscura

 

A pesar de la noche oscura

se percibe en su cara mohína

tristes aromas de naftalina con fresa.

  

Ha arribado el color,

el color mermelada de la mañana

que penetra en su lecho vacío

que impregna a los vestidos raídos

y a las promesas pasadas.


La pastora se apoya en su cayado,

de sus manos crece néctar

y de su corazón emerge el aguijón de la abeja,

su ganado no pregunta

porqué sus lágrimas se mezclan

en la frescura que desprende el olor a prado.

  

Ellas sólo comen, balan

y a veces mascullan palabras

mientras unos recuerdos (de ella)

se pierden en abismos de un  tiempo lejano,

             y aparece un suspiro que va y vuelve,

acompañado de un eco extraño.

  

La tarde se disfraza de noche,

como si de carnaval se tratara,

se viste con estrellas en la solapa,

y sale el pueblo a la calle

para admirar a la pastora de cara mohína

y de tristes aromas de naftalina con fresa.

De lunes a domingo

 

De lunes a domingo


 

 

Desde las aceras vacías que vaticinaban la lluvia,

y tras un suelo mojado, descubro cristaleras salpicadas de barro,

marquesinas que reflejan miradas perdidas de rostros cansados.


 

Son pequeños paraísos de rosas grises

y libertad vigilada con pensamientos inacabados

a los que puedo acceder y leer: “Abierto hasta las 17 horas”.


 

Mientras caminas entre un rumbo fijo y otro deforme

con voz destemplada pides permiso,

pretendes observar tonos ocres y maniquíes

que te acechan a plena luz y examinan

tu sonrisa entre perdida y recuperada.


 

Sin embargo, tú eres distinta,

no eres otra rosa gris de arresto domiciliario

o libertad vigilada. Tus pensamientos

se transforman en palabras que acarician mi oído

y en tu sonriente mirada alegre escucho:


 

“Abierto de lunes a domingo y festivos,

de Enero a Diciembre, en Navidades y Pascua

o demás períodos vacacionales,

pues mis 24 horas son sólo para ti”

 

Campos de abetos verdes

Campos de abetos verdes


En mis transidos paseos nocturnos

encuentro poemas grises recitados en el barro.

¡Déjame viajar entre las sombras del espeso bosque

y ascender hacia la cumbre de los abetos verdes!


Camino lento, horizontal, erguido,

tejiendo con huella firme la misma senda

repitiendo cada noche el mismo recorrido iniciático

para desandar al albor con alma cansada.


Creo en el crepitar ciego de mis pasos

a través de la bruma y del tiempo

que sin vacilar me guiarán para siempre

hacia los campos de abetos verdes.


Allí me tenderé un día

y esperaré a que despunte el alba,

allí implacable me darás alcance,

perpetua señora,

y danzarás sonriente en ese instante para mí,

con la seguridad que te otorga la victoria.


Y recibiré un último y definitivo

beso helado de vuestros labios,

que me conducirá por siempre,

hacia los eternos campos de abetos verdes.

Y las latitudes dejaron de coincidir

 

Y las latitudes dejaron de coincidir


 

Y las latitudes dejaron de coincidir,

sin más.

 

Dónde quedaron las promesas realizadas…..,

escritas en libros viejos, con trazos cuidados.

 

 

 

Dónde fueron arrastradas las caricias impares y los besos……,

todos ellos manufacturados con ternura olvidada, con el sentir desde dentro.

 

 

 

Aquéllos marcharán desde la senda de los elefantes dormidos

con la seguridad de la no reciprocidad en el camino.

 

 

 

Es la peregrinación errante, de uno en uno, hacia los tangos y arrabales.

 

 

This never happened before

Personaje de ficción

Las conversaciones se tornaron en miradas, las miradas en silencios, y los silencios…………

No sé muy bien por qué, sólo logro recordar aquello. ¿Anterior a eso? Nada.
Tal vez no nos conociéramos. Sí, debió ser así. De otro modo, habría sabido de tu existencia y de los seres que te crearon. Ninguna escritura profetizaba tu inminente llegada, nadie informó de que vendrías tan silenciosa, de haberlo sabido te hubiera esperado en cualquier andén de la estación o en cualquier parada de autobús.

Los trenes ya habían sido descubiertos hacía largo tiempo.

Seguro que tu entrada en la historia fue de una manera perdida, con ojos cabizbajos, temiendo mirar a las caras de los extraños. Así me lo imagino yo, si es que poseo esa facultad.
Pienso que después de observarte durante unos fugaces minutos habría surgido nuestra primera conversación.
A veces consigo materializar en hechos reales mis pensamientos. A veces me ocurre. Sólo a veces.
Hablarías sobre tu procedencia, todavía nerviosa, no sabiendo muy bien si te aclimatarías pronto a un nuevo entorno, a una nueva casa en un pueblo desconocido hasta aquel instante.

Supongo que poco a poco aquella mirada insegura fue adquiriendo la fuerza necesaria para que centímetro a centímetro y segundo a segundo se izara con la lentitud necesaria que se necesita para hacer bien las cosas, con la lentitud necesaria de no causar daño si me enfrentaba a ella. Y por primera vez me vi reflejado; hasta aquel momento todavía no sabía qué forma tenía ni de qué materia estaba manufacturado, nadie me había descrito hasta entonces. Tus ojos fueron los primeros en hacerlo.

Las conversaciones desaparecieron dejando un nuevo espacio para nuestras miradas. Fue un pequeño lapso de tiempo, tan corto como el tiempo que duran los besos, corto y eterno a la vez, como una imagen cinematográfica que queda grabada en la memoria y la puedes revisar una y otra vez en cinemascope y a todo color.

Nuestras miradas comenzaron a descender, algunas de ellas con el rubor de imaginar lo prohibido, y aparecieron los silencios prolongados, editados, cada vez más intensos.

A veces me gustaría reinventarme en un personaje de ficción, si no lo soy todavía, de eso modo mantendría conversaciones contigo que se tornarían en miradas, las miradas en silencios, y los silencios………………..